Actualmente se encuentra prófugo de sí mismo.
Nota del Editor: Lo conocí por intermedio de un amigo que tenemos en común, y la verdad que su poesía no deja de asombrarme en cada relectura, escritor nato y vehemente, llenarlo de adjetivos solo conseguiría quitarle importancia a los primeros, pero es destacable la capacidad que logran sus textos en obligar a la relectura, poema tras poema y verso tras verso, volver al verso anterior, circular dentro del mundo que interpreta él para nosotros… Que mejor descripción para este joven pero gran autor, que los siguientes poemas (aclaro inéditos), que a continuación describen, como él la define, una etapa oscura… ¡Esperamos con ansias las luces! Gracias Manuel…
Autorretrato
Montabas a caballo
pero sin galope,
trotabas saltabas
y era el piso
no eras tú,
el cemento y la estatua
los puños apretados
contra el mármol
las rendijas de Jahnstraße
y los zapatos nevados.
Entonces había viento de estío
y lo creías
en tu caballo sin galope
mientras trotabas saltabas
y era el parco muro
no eras tú,
los párpados centellantes
la sonrisa ecuestre
buscando asilo
y la niebla de enero
tendiéndote la cuerda entre las rocas.
Yo te miraba a través del cristal de la botella
Yo te miraba a través del cristal
Yo te miraba
Yo
Aut: Manuel Esnaola
Melinda
Quería mi fidelidad desvencijada
un escombro impúdico
que se abandone a su ruina
el amordazado aliento
que no empaña los espejos.
Como un cincel sin muerte
quería esculpir su nombre
entre mis sábanas
de arena de tiempo roto
de saciedades con bocas abiertas.
Entonces recogió el oro de su pelo
invadió de bruces mi sexo
hasta dejar sin sangre la sangre
y encendió un cigarro de vida.
Ella encendió un cigarro
y se fue con el alba
la vi borrarse entre la niebla
con el último guiño de la ceniza.
Aut: Manuel Esnaola
Nocturno Toledano en Re menor
para Arturo Peral Santamaría.
Volver midiendo el paso,
con arterias de plomo
volver de las entrañas de la noche
con sabor a lunes en la boca
y dar un beso a las campanas
de Santa María
mejor dos
tres
cuatro
cien tenores besos
para que despunte el alba
de viernes en las torres
y te vuelvas sábado
que nace
y te mueras de domingo
entre dos badajos sin iglesias.
Aut: Manuel Esnaola
Reminiscencia
Sentarse en la vereda / buscarse entre los árboles / en el silencio de una bicicleta / en el plomizo regimiento de soldados / en las maderas de la antigua casa. / Sentarse en la vereda y morir lentamente / de uno mismo.
Aut: Manuel Esnaola

Contacto con el autor: elnoloesnaola@hotmail.com